Defensa de la Humanidad
Por Luis Britto García
La Defensa Propia es el derecho más innegable; la del prójimo, el empeño más noble. Paradoja de la humanidad es encontrar su más peligroso enemigo en el género humano; indispensable es evitar aniquilarnos.
Defensa de la humanidad es la de los recursos necesarios para la subsistencia. Somos una misma especie con recursos limitados y en gran parte no renovables. Éstos han sido apropiados por élites de un pequeño grupo de países desarrollados que apenas representan el 12% de la población mundial, para una orgía de derroche y contaminación.
Salvaguardar la Humanidad es oponerse a que las multinacionales monopolicen la tierra, las aguas, la energía, los alimentos, los códigos genéticos, para acumular dividendos.
Defender la Humanidad es oponerse a las guerras de exterminio, privación masiva de medios de subsistencia, aculturación, expulsión y destrucción de sus hábitats.
Economía
La mayor parte de la producción económica proviene del trabajo social.
Según el Banco Mundial, para 2019 en el planeta padecían pobreza 689 millones de personas; dicha institución calcula que el PIB Global para el año 2020 fue de 84.680 billones de dólares (para los anglosajones un billón es mil millones). Esa magnitud era más que suficiente para eliminar el hambre y la miseria, cubrir las necesidades fundamentales del género humano y cumplir decisivos avances en la investigación y cura de las enfermedades más difundidas. Por el contrario, calcula dicho Banco que en los próximos años podrían caer otros 100 millones de personas más por debajo de la línea de la pobreza.
En medio de esta expansión de la miseria, en 2021 las 20 personas más ricas del mundo casi triplicaron sus fortunas al aumentarlas en 500.000 millones de dólares. Amparar la Humanidad es corregir un sistema económico inviable que incrementa pobreza para los trabajadores a costa de multiplicar dividendos para minorías parasitarias. Así como el ser humano no puede ser esclavo, no puede la Humanidad ser esclavizada por una Deuda Pública impagable que representa el 256% del PIB Global: más de dos veces y media lo que el planeta entero produce en un año.
Política
Resguardar la Humanidad es posibilitar que todos podamos gobernar las instituciones que nos gobiernan. El poder político no puede ser heredado como propiedad privada ni asignado por entidades invisibles; todo humano tiene el derecho de elegir, ser elegido y gobernado por seres humanos elegidos; elegir asimismo las políticas a que será sometido en lo social, lo económico, lo cultural, y controlar en tiempo real su ejecución. Evitar que un país ceda a potencias extranjeras el poder soberano de dictar sus leyes, aplicarlas o interpretar judicialmente la aplicación de las mismas es impedir que devenga colonia, y sus ciudadanos esclavos.
Cultura
Sostuvieron los estoicos que todos los humanos son iguales por cuanto están dotados de la capacidad de razonar. Ponerse de parte de la Humanidad es lograr que esta capacidad se desarrolle y disponga de instrumentos para hacerse cada vez más universal y fecunda. El conocimiento es la más elevada creación del género humano. Proteger la Humanidad es hacerlo accesible, difundirlo mediante la educación gratuita en todos sus niveles, evitar que a través de normativas industriales, de propiedad intelectual y patentes quede acaparado para unos pocos lo que es indispensable para todos.
Proteger la Humanidad es defender la Verdad. Así como hay dictadura cuando un poder no elegido aplica discrecionalmente y por la fuerza las políticas que le convienen, hay despotismo cuando el poder mediático monopolizado por cinco consorcios determina a su arbitrio lo que se comunica y lo que se mantiene en secreto a la inmensa mayoría del género humano.
Defender la Humanidad es apoyar a quienes defienden la Verdad. A quienes denuncian la conversión de los medios en vastas redes de banalidad, desinformación y espionaje. Informar sobre delitos no es delito. Castigar a quien revela los hechos es crimen.
La solidaridad es el poder de la justicia. En esta batalla no hay neutrales. Cada acto defiende o condena a la Humanidad. Pongámonos de su parte.










