El holandés Peter van der Heyden decidió hacer una serie de retratos con algunos de los jóvenes más talentosos de su país, pero resultó ser una experiencia difícil porque a su juicio las imágenes carecían de naturalidad. De modo que cambió su plan original y optó por fotografiarlos en escenarios o situaciones que no reflejaran de manera explícita su especialidad. Y eligió hacerlo en un estilo libre, donde todo el mundo se sintiera más relajado, invitando al espectador a pensar en la personalidad del personaje más que en su arte. Los resultados sorprendieron al propio autor. También al arpista internacional Remy van Kersteren, cuyas manos prodigiosas iluminadas por el sol de la tarde traducen un sentimiento enigmático, casi mágico. Como cuando ejecutan su instrumento.









