“Era un chico de 15 años jugando con palabras”

Enzo inició su gusto por la música en el colegio secundario.

Por: Matías Dalmazzo

La industria musical cambió radicalmente en los últimos años, permitiendo la aparición de nuevos exponentes y géneros, que por ahí ya existían pero no eran tan difundidos. Si bien sigue siendo importante la presencia de un sello discográfico para alcanzar notoriedad de forma meteórica, la realidad marca que los artistas más jóvenes prefieren el “caminito al costado del mundo” que tanto pregona La Renga desde hace más de veinte años.
De esta forma, los sub-25 suelen experimentar y crear junto a sus amigos, para luego sumergirse en estudios de grabación no tan profesionalizados como pueden tener las grandes empresas, pero que de todas formas alcanzan para confeccionar un producto digno de distribuir.
En Concepción del Uruguay existen muchos exponentes de esta nueva manera de entender el mercado musical y Enzo Sotto es uno de ellos, tal vez el más visible en los últimos años debido a su dedicación y necesidad de superarse a diario. LA CALLE contactó al artista para intentar visibilizar el trabajo de un joven con mucha proyección a futuro, según la opinión de músicos, productores y autoridades culturales de la ciudad.



Para los lectores que no te conocen ¿Cómo definirías tu arte y en qué género de la música urbana te ubicas? ¿Rap, trap o freestyle?
Diría que mi arte es mutable en el ámbito de la música urbana, ya que no hago puramente rap. Intento llevar el rap a distintos géneros musicales, debido a que tuve la posibilidad de rapear con bandas de rock y reggae. Además utilizo diversas bases de reggaetón, cumbia y electrónica. De esta manera voy explorando distintos ámbitos.
Después, otra actividad que hago es improvisar. Justamente en la música urbana, el hecho de improvisar se llama freestyle, que en realidad no se trata de un género sino que hace referencia a un estilo libre. El freestyle se trata de crear en el momento; desarrollando una idea, mientras la estás rapeando a través de una narrativa, es como hacer una canción. La improvisación del freestyle me ayuda básicamente a expandirme y explorar.

¿Cuándo comenzaste a incursionar en la música y cuál fue tu principal impulso para dedicarle varias horas de tu vida ?
Entre 2012 y 2013, cuando tenía 15 años, empecé a explorar e incursionar en la música desde un lado más artístico, no solamente de espectador. Durante el secundario, en los recreos o en horas libres, aprovechábamos con algunos amigos para escribir rimas. El juego consistía en escribir una oración en una hoja y pasar el papel para que otro siga con la oración. Básicamente ese era el juego, que consistía simplemente en escribir.
En un momento, con mis amigos, pensamos en poder cantar o rapear esas oraciones que componíamos. En ese entonces me acuerdo que escuchábamos mucho reggaetón (risas del entrevistado), entonces buscábamos bases con este género musical y nos poníamos a rapear. También había amigos que sabían hacer bases con la voz básicamente, que se llama Beatbox, por lo tanto nosotros intentábamos rapear sobre esos sonidos. Este fue como un primer paso en la música.
En primera instancia, el impulso fue simplemente un juego, crear rimas y que se vuelva una actividad amena: era un chico de 15 años jugando con las palabras.
Con el tiempo, mientras más lo hacía, me agarró mayor interés por el mensaje que transmitían las palabras. Este sería el segundo impulso que tuve. Pasé de jugar y experimentar con las palabras, a decir algo con ellas ¿A dónde quiero llegar con esto? ¿Qué estoy transmitiendo?

Las facilidades virtuales llevaron a que un artista pueda grabarse y promocionarse a sí mismo s ¿Cómo encaras los procesos de composición, grabación y promoción de tus temas?
Mis canciones generalmente surgen al escuchar instrumentales en internet. Un instrumental sería una base, que una persona en cualquier parte del mundo puede subir a YouTube y vos podes cantar encima. Son similares a los instrumentales que se utilizan para hacer karaoke, pero en este caso podes escribir una letra original.
Primero escribo la letra y cuando tengo una canción la grabo con Jorge Grieve. Voy a su estudio a grabar y después me traigo las voces a mi casa. Luego continúa la etapa de producción musical, para que la voz suene sin ruido, nítida y clara. Este proceso lo encaro en mi computadora, con conocimientos que fui adquiriendo. También me ayuda el productor “Seller de Kaut”, que se llama Gonzalo Montañana y vive en San José.
Una vez que tengo el audio, me contacto con personas que hagan videos, cuadramos un trabajo y cuando ya tengo el producto terminado distribuyo por redes sociales. Es una distribución básica y simple, ya que no pago por promociones. En este momento me gusta esta clase de difusión, ya que me sirve mucho para experimentar, sacar canciones diferentes y expresar distintas ideas; pero pienso en otro momento tendré que hacer algo mucho más profesional y llevar mi trabajo a otro nivel. Tengo que aprender de marketing y también crecer en ese ámbito.

¿Cuáles son los lugares comunes y temas que preferís abordar a la hora de escribir tus canciones?
Primero me gusta priorizar el vocabulario y no ser redundante, no rimar con algo que otra persona rimó hace cincuenta años y que se sigue repitiendo. Me gustan más las palabras rebuscadas. Las temáticas van oscilando en diferentes aspectos: reflexión, existencialismo, crítica social, crecer internamente, animarse a reinventarse y tener buena vibra. Mis trabajos van variando y podes escuchar una canción mía súper simple, que vos la escuchas y te das cuenta a dónde va el foco; pero también otras composiciones con mensajes más complejos, ya que las palabras son estrafalarias y extravagantes. El proceso para llegar a esas palabras me llevó lectura, experiencia y aprendizaje.
Me gusta mucho jugar con lo complejo y simple de las palabras, con la intención de darle al menos un enfoque diferente a las canciones que generalmente podrían hacerse. Rara vez hago una canción que hable de desamor por ejemplo, ya que hay miles de propuestas iguales. Me gusta trabajar en canciones que no existan tantas iguales.

Tuviste una especie de crossover con el payador “Tape Chaná” Me podes contar cómo se gestó ese encuentro entre dos artistas de géneros distintos y qué enseñanza te dejó esa experiencia.
Fue una experiencia muy enriquecedora, ya que su vocabulario es muy rico y tiene una certeza muy presente a la hora de improvisar o payar. Me gustó mucho estar en ese lugar, tan lejos y a la vez tan cerca de lo que hago. De esa situación me llevé mucho aprendizaje y ganas de crecer en distintos ámbitos, para así llevar mi palabra y poesía a otro nivel. El encuentro se dio por Atahualpa Puchulu, que fue el que me contactó e hizo lo mismo con “Tape” Primero nos conocimos un sábado en su casa de San Justo y al siguiente sábado ya teníamos que estar en plaza Ramírez.
Nos conocimos, charlamos, agarró la guitarra, empezó a tocar distintos ritmos (como una chamarrita o una samba), cantó, improvisó y después dejó la guitarra libre para que yo improvise. Conectamos y a los dos nos gustó lo que estaba pasando, entonces ahí dijimos: algo así podemos hacer.
Conocí a “Tape” ese día y al sábado siguiente ya estábamos en la plaza, donde surgió y fluyó la improvisación. Me gustó mucho; ya que cada quien, con su recurso, pudo cederle paso a la otra persona para conectar con algo mayor que simplemente dos personas. Pienso que cuando dos o más personas se juntan, se genera algo más grande que esa reunión entre individuos y suele surgir una conexión muy linda.

¿Concepción del Uruguay es una ciudad que acompaña la escena de los nuevos géneros urbanos o hay que salir a buscar público en otras localidades o provincias?
Tengo la idea de que en todos los lugares hay público para cualquier género. Simplemente hay que ser constante con lo que haces y de verdad buscar tu autenticidad. Concepción del Uruguay puede ser una ciudad para lo que quieras: rock, trap o reggae. Simplemente hay que tener algo auténtico para mostrar.
Pienso que actualmente en la ciudad hay muchas movidas culturales de todo tipo y géneros musicales, tal vez unos más nuevos que otros, pero simplemente es eso: tener algo de verdad auténtico para mostrar y dedicarte a hacer algo propio. Lo podes mostrar acá o en cualquier otro lugar, pero no es el público lo determinante, sino lo que vos estás ofreciendo.

¿Qué influencia musical tuviste de tus padres cuando eras chico? ¿Qué se escuchaba habitualmente en tu casa?
En casa sonaba cuarteto, cumbia santafesina, chamamé y algún que otro tango. Estos fueron los géneros que me quedaron, al menos musicalmente, no tanto los autores. Recuerdo esa sonoridad y los instrumentos que se utilizaban en esos géneros.

¿Cuántas horas de tu vida le dedicas al proceso de composición y grabación?
El tiempo que le dedicamos a algo invariablemente va a hacer que se mejore lo que hacemos, así que si le dedico diez minutos de mi vida a algo que supuestamente me apasiona no creo que avance tanto. Actualmente le estoy dedicando dos horas en adelante, algunas veces mucho más, ya que me gusta ser detallista con lo que hago y que al final del día me guste a mí, que me haga sentir de la forma que quiero. También le puede gustar a otra persona, pero si no te satisface a vos ¿por qué lo estás haciendo?

Además de la música ¿cuáles son tus otras actividades diarias?
Estudio de una forma no convencional, es decir que no curso una carrera en un instituto, pero sí aprendí y lo sigo haciendo día a día en diversos aspectos relacionados a la música: producción musical, edición de videos, imágenes, redes sociales, palabras y pensamientos. Al final y al cabo lo que me nutre de pensamiento hace lo mismo con mi persona, así puedo hacer un mejor arte y relacionarme mejor con quienes me rodean. Estudio por mi cuenta para crecer.
Además trabajo en una radio de operador, donde justamente estoy musicalizando y editando publicidades. Son actividades que tienen que ver con la música, ya que uso los mismos programas que utilizo para editar lo que grabo.
También intervengo en trabajos de otros artistas que requieran de mi ayuda para editar sus voces y canciones. Algunas personas cercanas me contactan para que les edite videos de bailes, música o ideas creativas que van surgiendo. Son trabajos más esporádicos, pero que también tienen que ver con el arte y habilidades que desarrollé.