Pese a su popularidad universal, el retrato sigue siendo quizás el género más elusivo de la fotografía. Los mejores retratos contienen matices, mezclas de sentimientos y emociones, señales sutiles de comunicación que se transmiten desde el sujeto a través de la cámara y el fotógrafo, al observador. La fotógrafa galesa Eva Watkins se enfocó en un heterogéneo grupo de natación sincronizada de un suburbio de Bristol (Reino Unido). El equipo, cuyos integrantes tienen entre 11 y 80 años, se formó en 2019 para celebrar el 100 aniversario de un club establecido a orillas de un lago que alguna vez fue una cantera. Después de la que sería su única presentación, los miembros se unieron por una fuerte amistad y decidieron continuar con la disciplina. Watkins ha sido testigo de los efectos positivos sobre el bienestar físico y mental de pasar el tiempo con amigos, practicando deporte en un entorno natural.









