Jessica Fox entrena embutida en un kayak con lastre adicional en su casa de Sidney durante los días de encierro por la pandemia. Con un historial olímpico, medalla de Plata Londres 2012 y bronce en Río 2016, a nadie extrañó que fuera oro en Tokio. Pero a su aptitud natural heredada de sus padres, le ha sumado un temperamento competitivo inigualable. Su padre, Richard Fox terminó cuarto en Barcelona 1992 y se retiró con cinco títulos mundiales individuales para Gran Bretaña. Su madre es la triple medallista olímpica y entrenadora francesa, Myriam Fox Jerusalmi. Jess, de 25 años ha estado en contacto con el remo desde que tenía 4 años de edad, y entrena con dedicación desde los 11. Por eso afirma, quien es considerada la mejor palista de todos los tiempos: “No es genética, es esfuerzo”.









