Se cumplieron ayer 200 años del fallecimiento del general Martín Miguel Juan De Mata Güemes Montero de Goyechea y La Corte, más conocido como Martín Miguel de Güemes.
Por ello desde el Escuadrón 6 Concepción del Uruguay se recordó y homenajeó al numen tutelar de la fuerza, patrono y fiel custodio de las provincias y fronteras del norte, legado que, a diario, la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), con su accionar, repica en todo el extenso territorio patrio.
El general Martín Miguel de Güemes se destacó por su el heroísmo, el sacrificio, la perseverancia y la entrega son los principales valores que se pueden resaltar de él. Nació en un hogar católico, tuvo ocho hermanos, cada uno de ellos tuvo un nombre bíblico y, en su caso, por haber nacido el día de San Juan de Mata fue que llevó ese nombre.
Como jefe, cuidó espiritualmente a su tropa nombrando capellanes con la finalidad de mantener en alto el espíritu, vivió profundamente la caridad como expresión de amor a Dios y al prójimo.
En relación al trato con su enemigo, no era su objetivo humillarlo; todo lo contrario, respetó su dignidad, no ejerció la violencia hasta llegó a indultarlos, hechos que más tarde lamentaría y lo pagaría con su muerte. Como gobernante, luchó por su pueblo, atendió sus necesidades y bregó por una patria libre y justa; por la cual entregó lo más preciado su propia vida.
Su familia estaba integrada por su esposa, Carmen Puch, con quien tuvo tres hijos: Martín María del Milagro, Luis e Ignacio, a quien les dedicó mucho tiempo a pesar de sus numerosas obligaciones como militar. Martín Miguel de Güemes fue una persona que poseía una gran preocupación respecto a que se respete la dignidad humana.
Su vocación y entrega
La vocación para Güemes fue considerada un acto de entrega y de amor al prójimo, manteniendo en alto el espíritu de cuerpo puede ser individual o colectivo. Eso implica sentido de pertenencia y participación en un proyecto común tendiente al logro de intereses y valores superiores.
La disciplina del Ejército de Güemes lo llevó a triunfar, deteniendo nueve invasiones y fue exaltada por patriotas y realistas, el éxito operativo radicaba en el orden y la organización militar, incentivados por el carisma y natural liderazgo del jefe supremo.
Fue un hombre con principios, ideales y estrategias en el ámbito personal, político y social, los valores lo caracterizaron, le permitieron evocarlo desde estas líneas como alguien que se entregó profesionalmente a la causa independentista, mientras amó y sufrió por el mismo y, por sus seres queridos, conoció la angustia generada por intrigas sembradas por enemigos visibles y encubiertos, la falta de recursos de apoyo al desinterés y la constante acción difamatoria que no cesó con su muerte, pese a lo cual mantuvo su incorruptibilidad y no claudicó en su misión, hasta su último aliento de vida.










