Afirmación no objetiva ni sustentada en el conocimiento

Señor director:
En el programa «Confesiones en la noche», la periodista Cristina Pérez cuestionó a Cristina Kirchner por criticar a las personas que reclaman una mayor apertura en el marco de la pandemia de coronavirus. Sus cuestionamientos giran alrededor de premisas que son atendibles en épocas de normalidad sanitaria pero que dejan de tener el peso que pretende imponer en la actualidad frente a un virus multifacético , que muta en sus condiciones virales y que desde el punto de vista de las decisiones gubernamentales requiere compatibilizar lo científico, las evidencias alcanzadas y las características tan dispares de la geografía de nuestro país. A ello se suma la compra de las vacunas, los contratos con los laboratorios, su entrega, la logística que hay que implementar, el control y la transparencia en todos sus pasos, etc., etc. A nadie que ya sufrió los efectos del virus o está en el terreno concreto de los trabajadores de la salud jugándose la vida, se le ocurriría incursionar en el plano de la libertad abstracta o filosófica para hacer manifestaciones del tenor de la periodista. Es evidente que quiénes se desempeñan en el terreno concreto de la defensa de la salud epidemiológica, son conocedores de las consecuencias explicables por otras especialidades: aislamiento de niños y su futuro., entre otras. El sector gubernamental oficialista, en sus distintas esferas, no desconoce en absoluto las necesidades de nuestra población y ha dispuesto medidas en distintas direcciones para solucionar y/o, en su defecto, paliar los efectos negativos de la pandemia. Ex profeso la periodista incursiona en la Constitución Nacional invocando normas de las cuales la actual Vice presidenta y por dos veces Presidenta de los argentinos se hizo eco al llevar adelante políticas públicas que contempló el amplio espectro de integración e inclusión social para salir de la cárcel de la pobreza. Afirmar sin ningún reparo, que «al Kirchnerismo no la gusta la libertad» es, en cierto modo, soberbia y carente de objetividad, ya que dentro de su absoluta libertad de expresión, valorable por cierto, acumula como pesada carga, la defensa de la libertad de caer en la pobreza por falta de posibilidades para entrar en el sistema, que ella propone como visión de sociedad, la libertad de cuestionar el aporte estatal a los más necesitados, la libertad absoluta del mercado que define el destino de las mayorías, y la libertad de odiar utilizando su calidad profesional que le permite efectuar afirmaciones negacionistas que sólo suenan en los oídos de los seguidores de la oposición. Tarea que efectúa sin prisa y sin pausa.
Aldo Savina