Salud. La bandera de Jazmín como una forma de vivir

El testimonio de una mamá que perdió a su hija.

Ayer 15 de febrero se celebró el Día Internacional de la lucha contra el Cáncer Infantil, que tiene como objetivo sensibilizar y concienciar sobre los desafíos que representa esta enfermedad en niños y adolescentes. La fecha no es un día más en nuestra sociedad, no sólo haciendo referencia a la Argentina y la cantidad de casos que trascienden la pantalla, sino aquí más cerca, a Concepción del Uruguay, donde uno de los casos más conocidos, el de Jazmín y su intensa lucha, llegó a tocar el corazón de todos los vecinos.
Ayer desde La Calle hablamos con su mamá, Roxana Rezzonico, sumamos su testimonio y el objetivo es que cruce estas páginas para crear conciencia sobre las problemáticas que giran en torno al cáncer infantil. “Hoy nos encontramos sin Jazmín, con todos sus recuerdos, ayudando en la Fundación que lleva su nombre en memoria de ella por sus convicciones; Jazmín era una nena muy solidaria, muy creyente en Dios y ella quería ayudar a la gente cuando fuera grande, siempre me decía “mamá yo quiero tener un comedor, colaborar y que conozcan la palabra de Dios”, y hoy un poquito se está cumpliendo con su sueño”, comentó iniciada la conversación.
Uno de los temas hablados giró en torno a lo que la fecha promueve, la detención precoz y el tratamiendo adecuado, y al respecto Roxana manifestó: “las cosas que nos acontecieron en relación al cáncer de Jazmín en nuestra ciudad son por ejemplo, no contar en nuestro Hospital con un equipo para trasfundir plaquetas, entonces esto generaba un gran problema a ella se le bajaban las plaquetas y teníamos que salir corriendo a Buenos Aires porque para el tipo de cáncer que ella tenía no hay cura, y sólo allá encontrábamos los profesionales y el equipamiento necesario para darle una mejor vida. Incluso, en Buenos Aires me encontré con otra familia de Entre Ríos que me contaba que en Paraná tampoco había oncólogos de cáncer de partes blandas, si bien hay de leucemia y otros tipos, de este específicamente no”.
Roxana agregó también que con otra problemática que se encontró fue no encontrar un médico oncólogo infantil en la ciudad. “Sabemos que está Alcec pero ellos no se encargan de los niños; además en el caos de Jazmín hubo que habilitarle un catéter y los enfermeros que saben del tema, porque lo hacen con adultos, no estaban esos días y yo junté fuerzas y me animé con otra enfermera a hacerlo para poderle pasar medicamento”, relató. “Nos están faltando profesionales, equipamiento y también tomar conciencia de la prevención, Jazmín jugaba al básquet y vimos un bulto en su brazo que pensábamos que era del propio deporte, lo mismo con el dolor de cuerpo y de cabeza siempre se lo adjudicábamos a que está creciendo, se estaba estirando o cosas de ese tipo y realmente no le dimos la importancia que se le debía dar. Uno jamás piensa que te va a pasar y que a un hijo le van a detectar cáncer”, manifestó y agregó: “a ella la operaron le sacaron el tumor y cuando llegamos a Buenos Aires ya no podía caminar porque había hecho metástasis en la columna vertebral, fue todo muy rápido”.

En primera persona
“Para mi fue una experiencia tremenda, hoy en día estoy atendiendo paciente que tienen cáncer y me pongo en lugar de ellos como pacientes, los cambios de humor, las comidas, el cuidado en general y aprendí muchísimo. Lo que paso con mi hija fue una enseñanza de vida porque fue una nena muy madura, ni bien pudo levantarse de la cama le pedimos a Dios que esté un tiempo con ella y realmente fue así porque esa misma semana ella empieza a caminar, se dio una cosa milagrosa en esas horas en cuanto a la recuperación que mostraba y pudimos venirnos a nuestra ciudad, ella decidió bautizarse y estar con su familia”, aclaró Roxana y agregó: “Jazmín dio batalla cada día, siempre estaba con una sonrisa, jamás me preguntó mamá me estoy muriendo, ella hizo su duelo sola, quiso hacer montones de cosas para disfrutar la vida. El cómo toman los chicos el cáncer es muy diferente al adulto; muchas veces los grandes nos entregamos y no queremos saber más nada con vivir y no se habla de la enfermedad; sin embargo Jazmín le preguntó a su médico si tenía cáncer, preguntó si podía morirse y frente a ello mostrço su valent´´i. Es impresionante ver a los chicos como luchan, como se levantan cada día, bailan, cantan y dan pelea. Lo que crecen los niños y la garra que le ponen es increíble”.
En la comunicación Roxana sañaló también que admira la fortaleza que hoy le dejó su hija, motivo por el cual día a día se siente orgullosa. “Eso es lo que nos impulsa a vivir; recién esta semana pudimos ir a la Fundación porque por consejo del psicólo nos dijeron que no, pero tenemos que enfrentarnos a la realidad como ella nos decía. Jazmín no usaba peluca, andaba así con su peladita o con un sombrero si había sol, ella sostenía que es la realidad que le tocaba vivir y no quería modificarla y a nosotros nos tocó vivir esto, vivir el cáncer en una hija y es algo que me llenó de sabiduría, nos unió y nos hace ver la realidad de otras personas; nos duelen las cosas de otras personas que antes hubiéramos pasado por alto y eso no los enseñó ella”.

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