Que se reformen las leyes

Señor director:
Con todo el dolor del mundo los padres de Brian, el jovencito de 14 años asesinado por un motochorro en Buenos Aires pidieron que el menor autor del hecho de solo 15 años de edad, quede detenido. “Queremos que la muerte de Brian sirva para algo”, dijeron. Fernando Aguinaco y Eliana Passada de quienes se trata. Ellos saben que una condena no devolverá la vida a su hijo querido, pero también saben que este menor que no debe haber sido educado en el respeto y el amor a sus semejantes, no aprenderá la lección. Nadie aprende si no se le da una corrección por sus malos actos. Llevarlo un tiempo a un Hogar de Menores, no servirá de nada. Este chico seguramente volverá a las calles a hacerle daño a sus semejantes, envalentonado por el hecho de que nadie le puede hacer nada porque es inimputable. De aquí a que lo puedan declarar responsable de un hecho falta un año, mientras tanto, ¿a cuántos Brian matará en doce meses? En nuestra ciudad tenemos la experiencia de que un joven asesinó a otro de una puñalada dentro del boliche que funcionaba en el Club Ferro, y quedó libre porque le faltaban unos meses para ser mayor de edad. ¿Qué hizo? Poco después le quitó la vida a otro joven. Ahora sí está preso porque al tiempo del segundo hecho era mayor de 18 años, pero tuvo que matar a otro y para que lo metan en la cárcel.
Hay un famoso dicho que asegura que “hay que tomar el toro por las astas”, pues hagámoslo. No permitamos que estos asesinos en potencia, porque son menores, continúen segando vidas como si fueran espigas de trigo. Atención con esto. Si es necesario reformar las leyes que se haga, porque no son ni la policía ni los jueces los responsables de que un delincuente quede libre o no, sino las leyes. También quienes bregan por los derechos humanos, deben tener en cuenta no fueron hechos solamente para contemplar los derechos de un sector de la sociedad, sino los de todos.
Guillermo Rondola Sánchez

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