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Bautismo
Mateo Nicolás Ramírez recibió los óleos bautismales. Fue durante una ceremonia celebrada en la parroquia San Roque.

Santoral
Los católicos recuerdan hoy a San Cayetano. Este santo, muy popular entre los comerciantes y ganaderos porque los protege de muchos males, nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia. Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo.
El niño quedó huérfano, al cuidado de su madre, que se esmeró intensamente por formarlo muy buen. Estudió en la Universidad de Padua, donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades. Se fue después a Roma y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del papa Julio II y notario de la Santa Sede. A los 33 años, fue ordenado sacerdote.
El respeto que tenía por la Eucaristía era tan grande, que, entre su ordenación sacerdotal y su primera misa, pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible a la santa celebración. En Roma se inscribió en una asociación llamada Del Amor Divino, cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos. Al ver que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Y fundó los Padres Teatinos (nombre que viene de Teati, la ciudad de la cual era obispo el superior de la comunidad, monseñor Caraffa, que después llegó a ser el papa Pablo IV). San Cayetano le escribió a un amigo: «Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos y son tan poquitos los que se mueven a convertirse». Y éste era el más grande anhelo de su vida: que la gente empezara a llevar una vida más de acuerdo con el Evangelio.

Reconocimiento
Entre las uruguayenses reconocidas durante el homenaje a La Delfina estuvo Florencia Chichi, quien hace dos años fue diagnosticada con esclerosis múltiple. Ella es integrante de Asociación de Lucha contra la Esclerosis Múltiple (Alcem). Desde allí trabaja para visibilizar la enfermedad, por una ley nacional que contemple sus derechos y para hacer sentir a los más de 17.000 argentinos que sufren esta enfermedad, que no están solos.