Microplásticos

Por David Bueno

Uno de los problemas ambientales más importantes de la actualidad es la acumulación de plásticos. Son unos polímeros sintéticos que se desarrollaron a principios del siglo XX con el objetivo de ser muy resistentes a cualquier tipo de degradación.

Esta característica los hace muy útiles para fabricar objetos muy diversos, como las famosas bolsas, que se pueden utilizar durante mucho tiempo sin que se estropeen, y por esta razón se han ido acumulando.

Además de eso, los plásticos se pueden fragmentar en trocitos pequeños y formar a los llamados microplásticos.

Se calcula que en los océanos se puede haber acumulado una cantidad superior a las 200.000 toneladas.

Varios trabajos publicados en 2019 y 2020 han encontrado microplásticos en lugares remotos donde no se esperaba que las hubiera, como parques naturales o montañas.

A pesar de que algunos de estos microplásticos pueden haber llegado por los humanos, la elevada concentración que se detecta no se puede explicar sólo de esta manera.

Según un trabajo publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), diversos procesos y fenómenos cotidianos los hacen llegar a la atmósfera, desde donde el viento los transporta y la lluvia los deposita en todas partes.

Muchos se generan al fragmentarse objetos más grandes, pero también se usan directamente en muchos productos, desde cosméticos hasta ropa.

Según el tipo concreto de polímero y su grosor, se calcula que pueden tardar entre 150 y 1.000 años en degradarse.

Dicho de otra manera, la mayoría de objetos de plástico que se fabricaron a principios del siglo XX aún no se han degradado por completo.

Se han hecho muchos estudios sobre los efectos de los microplásticos en el medio natural y la salud de las personas.

Se ha visto que afectan el crecimiento de las plantas y la dinámica del suelo, donde la presencia de bacterias, hongos y pequeños animales invertebrados es crucial para el mantenimiento saludable los ecosistemas.

En el caso de las personas, se sabe que han llegado a la cadena alimentaria, dado que se encuentran aproximadamente unas 20 partículas por cada 10 gramos de heces.

Aunque la OMS reconoce que todavía no hay suficientes datos sobre los efectos que pueden tener estas concentraciones de microplásticos para la salud humana, se considera que podrían perjudicar el funcionamiento de las células de los intestinos y alterar algunos procesos relacionados con el sistema inmunitario.