Incautaron 34 cogollos de marihuana en un tapial

Intervinieron la policía de Entre Ríos y la Justicia provincial.

Las flores secadas y curadas de cannabis, listas para ser consumidas, estaban en el interior de una bolsa plástica hermética, envueltas en un género de jean. Un vecino alertó a la Policía.

La policía de Entre Ríos intervino este domingo en una zona de Pronunciamiento, debido a que un vecino alertó sobre la presencia de elementos sospechoso que estaban escondidos en una pared medianera.
Según comunicaron fuentes policiales a La Calle, durante la tarde de este domingo, personal de Comisaria de Pronunciamiento recibió un llamado telefónico para acudir a un domicilio ubicado en calle San José de dicha localidad, donde se solicitaba la presencia policial.
Una vez que los uniformados llegaron al lugar, se entrevistaron con una persona, quien manifestó que en el lateral de su vivienda, lindante con su vecino, mas precisamente en un hueco en la pared, habría elementos ocultos, precisaron desde la Jefatura Departamental Uruguay a este medio.
Ante esto se procedió a verificarlo lo que estaba cuidadosamente “guardado” en esa pared; tratándose de un retazo de tela de jean que contenía en su interior dos paquetes de cigarrillos, tres paquetes de papel para armar cirgarrillos (comúnmente para confeccionar “porros”), un encendedor y una bolsa de cierre hermético que contenía aproximadamente 34 “cogollos” de cannabis sativa, más conocida como marihuana.
Finalmente lo sucedido se puso en conocimiento de la Fiscalía en Turno a cargo de Gabriela Seró, disponiendo que se proceda al secuestro de los efectos y se realicen las actuaciones correspondientes.

Habitual comportamiento de los “tranzas”
El narcomenudeo es una actividad habitual en toda la provincia y la modalidad que emplean los pequeños vendedores de estupefacientes suele repetirse. Habitualmente eligen una zona, esquina o cuadra determinada para esperar a sus clientes; con quienes mantienen una breve charla y luego realizan la transacción de dinero por la droga que estén buscando.
Para evadir la posibilidad de ser atrapados con la droga en su poder ante una redada policial, los vendedores o “tranzas” suelen esconder la sustancia fraccionada en algún espacio de la vía pública, a unos metros de donde suelen pararse. Con esta maniobra, se aseguran no tener los estupefacientes encima ante la posible llegada de uniformados y cuando deben realizar la venta de los mismos sacan lo que necesitan y dejan el resto escondido.
Debido a esto, muchas veces los agentes encuentran la droga que está lista para su comercialización, pero no pueden detener a la persona encargada de comercializarla.
Individualizar los puntos de venta al menudeo no suele ser un problema para nadie, mucho menos para una fuerza de seguridad que cuenta con un esquema de inteligencia destinado a identificar a quienes cometen este tipo de ilícitos. Por otro lado, los agentes suelen lidiar con la “colaboración” de algunos vecinos de los barrios donde se suelen comercializar diferentes tipos de estupefacientes, ya que suelen ser un ingreso económico baja que no representa más que la posibilidad de poner un plato de comida en la mesa de muchas familias sin posibilidad de acceder a un trabajo.
Debido a esta realidad, se dificulta identificar a los comercializadores de doga directa al consumidor, ya que en muchos casos dejan atrás la actividad cuando pueden acceder a trabajos en la construcción u otros rubros.