Evento al aire libre acaparó la atención de uruguayenses

Los asistentes que compraban libros recibían rosas.

La Calle dialogó con el organizador de “Sant Jordi. Una rosa, un libro”.

La ciudad evidencia una evolución en materias turística y cultural, lo que se traduce en la realización de diversos eventos, adaptados a la situación pandémica que nos aqueja. Debido a esto, los espacios abiertos empiezan a ganar terreno a la hora de generar propuestas innovadoras en la zona, principalmente por contar con el espacio necesario para evitar la propagación del covid-19. En este contexto, este viernes se organizó un evento denominado “Sant Jordi. Una Rosa, un libro” Se trata de una iniciativa catalana que se desarrolla todos los 23 de abril en el viejo continente y que en esta oportunidad se pudo disfrutar en Concepción del Uruguay. Con la intención de entender cómo se gestó esta iniciativa y cuál fue la respuesta de la sociedad, la redacción de La Calle contactó a Julio Camaño, dueño de Flora Casa de Té, el espacio donde se desarrolló el evento que convocó a los amantes de la literatura y las leyendas fantásticas. “Lo que más me impactó fue la atención que pusieron los más chiquitos en el momento que se realizaron las representaciones teatrales. Estaban todos sentados, mirando para adelante y con mucha atención. Es evidente que los más chicos disfrutan de estas propuestas. Me alegró muchos ver a los más chicos disfrutando”, describió Camaño. El proyecto demandó varios meses de planificación hasta que se concretó: “Desde febrero de 2020 venimos trabajamos junto a María Marta Salvarredy., lo que nos demandó mucho esfuerzo e inversión. La intención es que esto sea un punto de partida y continuar realizando este evento, para que año a año vaya creciendo. Este año tuvimos el acompañamiento de dos librerías (Congreso y Helvética), pero a futuro la idea es sumar al resto y también invitar a otros comerciantes de afuera, para así incrementar la propuesta. Hoy lo que pudimos realizar era esto, al aire libre y con un horario determinado”, detalló el entrevistado. Por último, Camaño fue consultado por el momento que atraviesa la gastronomía local, ante posibles restricciones por el avance del coronavirus: “No creo que debamos llegar a un cierre total de la gastronomía, ya que cuando una persona adulta va a comer a un lugar se suele cuidar debidamente. El problema son los lugares donde se juntan los más pibes, no en ámbitos familiares. Además hay que pensar en los puestos de trabajo y la cantidad de gente que vive de ellos. Es durísimo, pero por lo menos hasta las 12 de la noche deberían estar abiertos”.