El telegrama

Que barbaridad que no exista mano dura con los gastronómicos que no cumplen con las medidas, lo que genera un malestar para con los que sí hacemos bien las cosas. Existen tres o cuatro gastronómicos, que pasado el horario de poder permanecer abierto, bajan las persianas y la noche sigue. Estoy seguro que las autoridades saben quiénes son los irresponsables, hasta en algunas ocasiones organizan fiestas en el quincho de la casa, con entrada paga y demás. Pareciera que las autoridades no quieren estar en la foto cerrando un lugar así fuera de hora.
Martín González